domingo, mayo 21, 2006

Monos, bananas y saberes implícitos

Juan Carlos Imbrogno me comentaba el otro día (a cuento de alguna conversación en la que estábamos enfrascados) el experimento (fabulado) de los cinco monos encerrados en una jaula a los que se les coloca una escalera y se les cuelga una banana del techo. Cuando alguno de los monos intenta subir la escalera, los otros cuatro reciben una descarga eléctrica poderosa.
Luego de unos pocos intentos todos aprenden la lección, al punto tal de que si un mono hace el mínimo intento de subir la escalera el resto se encarga de molerlo a golpes.
El experimento no termina allí. Los experimentadores cambian a uno de los monos (entrenados) por un novato. Además los investigadores desconectan el sistema de descargas eléctricas.
El novato en cuanto ingresa se deja llevar por la situación e intenta subir la escalera. Los otros cuatro hacen sus mejores esfuerzos de docencia para que aprenda cómo comportarse correctamente dentro de ese grupo social particular. Al poco tiempo el mono novato es un miembro pleno de la comunidad.
Los experimentadores continuan el reemplazo uno por uno, dando en cada caso tiempo a que el espíritu docente de los monos de la comunidad haga de las suyas. Pasadas las semanas y cuando ningún mono es de los fundadores de la comunidad, pero todos han logrado convertirse en miembros plenos de la comunidad.
¿Por qué los monos se comportan de este modo? ¿Podrían ayudarme ellos a responder a esta pregunta? ¿En qué medida este tipo de cosas no puede suceder en organizaciones? ¿En qué medida no sucede en el desarrollo cognitivo individual (pensado como sociedad de la mente, domo Minsky).